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Fertilizantes y nitratos comprometen las aguas subterráneas de Canarias: el 40% de las estaciones rozan o superan los límites

El archipiélago se sitúa como la segunda comunidad autónoma de España más castigada por la presencia de nitratos en sus acuíferos, según los informes de control de la Comisión Europea.

La calidad de las reservas hídricas del subsuelo canario se enfrenta a un desafío ambiental y sanitario de primer orden. De acuerdo con los datos analizados por la Comisión Europea y recogidos en una reciente investigación periodística de Diario de Avisos, cerca de cuatro de cada diez puntos de control (exactamente el 39,6%) registran concentraciones medias anuales de nitratos que igualan o sobrepasan los umbrales fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este registro sitúa a Canarias únicamente por detrás de las regiones peninsulares con mayor intensidad de agricultura intensiva, convirtiéndola en la segunda comunidad autónoma del país con mayor proporción de estaciones afectadas.

El origen: pérdidas masivas de fertilizantes agrícolas

La principal vía de entrada de estos compuestos en el subsuelo es el uso continuado de abonos químicos y estiércol en las explotaciones agrícolas. Cuando el volumen aplicado supera la capacidad de absorción de los cultivos, el excedente se filtra a través de las capas de la tierra arrastrado por el riego o la lluvia hasta alcanzar los acuíferos subterráneos.

Organizaciones ambientales como Greenpeace han calificado esta dinámica de «desastre económico» y ecológico. Los datos recopilados por las instituciones europeas reflejan que aproximadamente la mitad del nitrógeno procedente de fertilizantes y purines aplicado en los campos se pierde en el entorno, lo que genera un sobrecoste evitable estimado en la Unión Europea de entre 13.000 y 65.000 millones de euros anuales.

Repercusiones sobre la salud pública

La presencia prolongada de concentraciones elevadas de nitratos en el agua de consumo humano entraña riesgos acreditados por las autoridades sanitarias:

  • Grupos vulnerables: Afecta de manera directa y prioritaria a lactantes y mujeres embarazadas.
  • Riesgo en lactantes (metahemoglobinemia): La ingesta continuada de agua con exceso de nitratos en bebés puede derivar en el denominado síndrome del «bebé azul», patología que dificulta el transporte adecuado de oxígeno en el flujo sanguíneo.
  • Trazabilidad en el abastecimiento: Aunque las redes de abastecimiento urbano son sometidas a controles de potabilización antes de llegar al grifo, la contaminación del agua en origen encarece y complica los tratamientos de depuración y desnitrificación que deben asumir los operadores locales.

Controles e inspecciones en el sector primario

Ante esta situación, la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias mantiene que realiza inspecciones de control con carácter anual vinculadas a los programas de producción primaria y a las condiciones exigidas para la recepción de las ayudas agrarias.

No obstante, la falta de una reducción drástica en los porcentajes de contaminación refleja la urgencia de modernizar las prácticas de fertilización y ajustarlas a la demanda real de los cultivos, protegiendo un recurso tan escaso y estratégico para las islas como son sus aguas subterráneas.

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