El mítico base australiano, con más de mil partidos en la NBA, ha elegido La Laguna Tenerife para el tramo final de su carrera. Pero su llegada a la isla va mucho más allá del baloncesto.
Hay jugadores que llegan a un club y hay jugadores que llegan a una tierra. Patty Mills pertenece a la segunda categoría. Desde que aterrizó en Tenerife en marzo de 2026, el base australiano no solo ha reforzado el juego de La Laguna Tenerife con 13 puntos de media en la Basketball Champions League: ha visitado Chinamada, ha estudiado la historia guanche y ha convertido la cultura de los primeros pobladores de las islas en combustible para el playoff.
Un niño del Estrecho de Torres
Patrick Sammie Mills nació el 11 de agosto de 1988 en Canberra, hijo de una familia marcada por uno de los episodios más oscuros de la historia australiana. Su madre, Yvonne, pertenece a la llamada «Generación Perdida»: los miles de niños aborígenes que fueron separados por la fuerza de sus familias por las autoridades australianas entre finales del siglo XIX y la década de 1970.
Yvonne tenía apenas dos años cuando las autoridades la arrancaron de su madre.
Su padre Benny, por su parte, dirige «The Shadows», un programa que da a jóvenes indígenas una oportunidad de integrarse en la sociedad a través del baloncesto. Patty creció entre dos mundos: la memoria del trauma y la esperanza que él mismo podía construir.
De adolescente fue recogepelotas en los Canberra Cannons de la NBL. Con 16 años rechazó una oferta de los Sydney Swans de la AFL para centrarse en el baloncesto. Una decisión que cambiaría la historia del deporte australiano.
Una década en San Antonio
Seleccionado en el puesto 55 del Draft de la NBA de 2009 por Portland Trail Blazers, Mills tardó poco en encontrar su lugar definitivo: los San Antonio Spurs de Gregg Popovich. Durante una década en Texas, promedió 10,2 puntos y un 42% en triples, y fue pieza clave del campeonato de la NBA de 2014. No era la estrella. Era algo más difícil de fabricar: el jugador que todo equipo necesita y pocos saben valorar.
Después vinieron Brooklyn, Atlanta, Miami, Utah y Los Ángeles Clippers. Más de mil partidos en la liga más exigente del planeta.
El abanderado de un pueblo
Pero Patty Mills nunca fue solo un baloncestista. En los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 se convirtió en el único deportista aborigen en ejercer como abanderado de Australia, portando la bandera con una carga simbólica que él mismo describió así: «Como el primer abanderado aborigen e isleño del Torres Strait, la conexión que tengo entre nuestro país, la tierra, el cielo, el mar, nuestra cultura y nuestra historia es muy profunda.»
Ha recibido más de cuatro premios de organizaciones aborígenes e isleñas del Estrecho de Torres por su labor de visibilización y concienciación. Realizó el documental «For My People», homenaje a sus orígenes. Su figura, hace tiempo, trascendió el deporte.
Chinamada y los guanches: un espejo al otro lado del mundo
Lo que nadie esperaba es que Tenerife se convirtiera en el siguiente capítulo de ese activismo cultural.
Días antes de un partido clave de playoff, Mills visitó Chinamada, en el corazón del Parque Rural de Anaga, y se reunió con José Farrujia, Doctor en Historia por la Universidad de La Laguna y arqueólogo especializado en la cultura guanche. Quiso conocer de primera mano la historia de los primeros pobladores de las Islas. Quiso, en sus propias palabras, «mostrar respeto por todos los aborígenes de Canarias».
La reflexión que compartió con el historiador, y que este publicó con permiso del jugador, se hizo viral en toda Canarias:
«Los guanches vivían en un territorio que les exigía algo cada día. Montañas abruptas. Aislamiento. Viento. Escasez. La gente que sigue viviendo hoy en Anaga no lo hace porque sea cómodo. Hay una dureza en esa vida. Una relación con la adversidad. […] Los guanches sobrevivieron porque se adaptaron. Porque permanecieron conectados entre ellos. No entraban en pánico cuando las condiciones se ponían duras porque las condiciones duras eran lo normal. Eso es el baloncesto de playoff. Lo que he aprendido del pueblo guanche y de Anaga es esto: jugamos por una isla construida por gente que aprendió a resistir.»
Un aborigen australiano, descendiente de una generación arrancada de sus raíces, encontrando en los guanches un espejo de su propia historia. Dos pueblos isleños separados por un océano, unidos por la misma voluntad de no olvidar quiénes son.
El mejor anotador del equipo en Europa
Mientras todo esto ocurre fuera de la pista, dentro Mills sigue siendo decisivo. Es el máximo anotador de La Laguna Tenerife en la Basketball Champions League con 13 puntos de media, y en la Liga Endesa llegó a anotar 30 puntos en un solo partido. Experiencia, liderazgo, clutch. El jugador que ya lo ha visto todo y, por eso mismo, no se asusta de nada.
Patty Mills podría haberse retirado en silencio. En cambio, eligió Tenerife. Una isla con historia. Con cultura. Con resistencia. Más allá de lo deportivo, se ha convertido en embajador de la cultura canaria. Y eso, en el mundo del deporte de élite, es algo que casi nunca se ve.
«Jugamos por una isla construida por gente que aprendió a resistir.»
Fuentes: Diario de Avisos, Gigantes del Basket, Eurohoops, RTVC, FIBA Basketball Champions League

