Las nuevas investigaciones en la Cueva de los Cabezazos sitúan la historia antigua de Tenerife en un punto decisivo. Las excavaciones arqueológicas en esta cavidad y en sus zonas contiguas, en el icónico Barranco de Agua de Dios (Tegueste), están arrojando luz sobre aspectos inéditos de la vida de los antiguos pobladores.
Cueva de Los Cabezazos: hogar y corral bajo la roca.
Uno de los descubrimientos más reveladores de la Cueva de Los Cabezazos es la confirmación de su uso dual e intencionado. Las investigaciones arqueológicas han constatado que la sociedad guanche utilizó este espacio de forma combinada:
- Zona de habitación: Ámbitos delimitados para la vida cotidiana donde se han recuperado recipientes cerámicos y herramientas de piedra (industria lítica).
- Zona de corral: Espacios destinados al resguardo del ganado y la fauna doméstica.
Esta distribución espacial demuestra la sofisticada organización del hogar prehispánico y desacredita la antigua idea de las cuevas como meros refugios rudimentarios.
Investigaciones en la Cueva de Los Cabezazos.
Las dataciones por radiocarbono realizadas en el yacimiento sitúan la presencia humana en la zona entre los siglos VI y XV d. C. Esto implica que el Barranco de Agua de Dios albergó vida de forma ininterrumpida durante al menos nueve siglos, sirviendo de hogar a múltiples generaciones antes de la conquista.
Además, los investigadores han logrado recuperar coprolitos (excrementos fosilizados) de origen humano y animal (cerdo o perro). El análisis de ADN y parásitos de estos restos permitirá conocer con una precisión científica inédita la dieta real, el estado de salud y las enfermedades que padecían los habitantes de la cueva.
La ampliación de la búsqueda a todo el barranco.
El proyecto no se detiene en la Cueva de Los Cabezazos. El equipo científico ha iniciado una nueva fase para extender las prospecciones a otras cavidades del Barranco de Agua de Dios, un entorno que supera los 5 kilómetros de extensión y que reúne cerca de un centenar de yacimientos arqueológicos.
El objetivo principal es comprobar si la Cueva de Los Cabezazos funcionó como el eje vertebrador de toda la población guanche en esta vertiente de la isla, conectando los asentamientos de Tegueste con los de La Laguna.
Un sueño de 20 años: el nuevo Centro de Interpretación.
Para proteger este legado frente al espolio histórico y ponerlo al servicio de la ciudadanía, se ultima la puesta en marcha del Centro de Interpretación del Barranco de Agua de Dios.
Ubicado en una casona tradicional del siglo XIX rehabilitada en Tegueste, el espacio contará con:
- Suelo de cristal pisable para contemplar el subsuelo arqueológico original.
- Reconstrucción de áreas de excavación en su antigua bodega.
- Un recorrido pedagógico que conectará la investigación de la ULL con la divulgación histórica y las visitas guiadas.
Con esta actuación, Tegueste se consolida como uno de los grandes referentes del patrimonio y la arqueología en Canarias, demostrando que bajo nuestros pies aún quedan muchos secretos por descubrir.
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