Nena Travieso no quiere marcharse. A sus 85 años, esta vecina de la emblemática calle Castillejos se enfrenta a la expropiación de la vivienda que construyó junto a su familia hace más de cuatro décadas. Atrapada entre obras y con escasa información sobre su proceso, su caso se ha convertido en el mayor símbolo de la lucha vecinal por conservar la identidad de Guanarteme, uno de los barrios más transformados de Las Palmas de Gran Canaria.

Una vida construida entre cuatro paredes en la calle Castillejos

La historia de Nena en Guanarteme comenzó en la década de 1980. Procedentes del barrio de La Paterna, ella y su difunto marido, Jorge, adquirieron una casa terrera de dos plantas. Esta vivienda no era solo una propiedad, sino el proyecto vital de una familia entera.

Sus cuatro hijos colaboraron físicamente en los trabajos de construcción y ampliación. Entre esas mismas paredes, Nena regentó durante años un establecimiento dedicado a la venta de lanas.

No es la primera vez que Nena tiene que luchar por su hogar. Ya en 2009, acudió a los tribunales para defender su propiedad frente al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. En aquella ocasión, la justicia falló a su favor, permitiéndole conservar su casa. Sin embargo, el respiro fue temporal.

Un barrio que crece hacia arriba: El impacto del Plan General de Ordenación

Durante los últimos años, el desarrollo urbanístico impulsado por el Plan General de Ordenación (PGO) ha cambiado radicalmente la fisonomía de Guanarteme. Las tradicionales casas terreras están desapareciendo para dar paso a grandes promociones residenciales.

La casa de Nena se encuentra justo en el centro de una nueva actuación municipal. El proyecto contempla la creación de un espacio libre y una conexión peatonal entre El Mojón y la playa de Las Canteras. Además, el terreno de su casa es necesario para ordenar el acceso al aparcamiento subterráneo de un nuevo bloque colindante de 11 plantas.

Enterados por la prensa de una expropiación forzosa

El expediente de expropiación forzosa fue publicado en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) el 30 de diciembre de 2025. Paradójicamente, la familia asegura que no recibió ninguna notificación directa por parte del Ayuntamiento capitalino, enterándose de la fatal noticia a través de los medios de comunicación.

Al acudir a las dependencias municipales con su abogado, la familia denuncia que no obtuvieron respuestas claras sobre los plazos. Por su parte, el consistorio sostiene que no fue posible localizar a los afectados para entregar la notificación oficial y que no constan alegaciones formales en el expediente.

Atrapada entre obras, ruido y problemas de salud

Mientras la burocracia avanza, la realidad a pie de calle es insoportable. Las demoliciones colindantes, como la del antiguo gimnasio, han dejado la casa de Nena totalmente expuesta.

La familia denuncia que:

Todo esto está pasando factura a Nena, quien padece problemas cardíacos. El estrés derivado de la incertidumbre y el entorno hostil le está provocando graves episodios de ansiedad y problemas para conciliar el sueño.

El barrio hace de escudo: Guanarteme se Mueve

El drama de esta vecina no ha pasado desapercibido. La plataforma vecinal Guanarteme se Mueve, con Lidia Cruz como una de sus portavoces, ha convertido la casa de Nena en el emblema de su lucha contra un modelo urbanístico que desplaza a los residentes históricos.

Tras concentraciones previas a principios de 2026, el conflicto vivió uno de sus momentos más tensos el pasado 30 de septiembre. Durante el pregón de las Fiestas del Pilar de Guanarteme, decenas de vecinos protagonizaron una protesta pacífica con pancartas. Nena y su hija Sara intentaron acercarse a los políticos presentes para reclamar soluciones, pero la Policía Local les impidió el paso.

El futuro sigue pendiente

A fecha de octubre de 2026, el desalojo aún no se ha materializado. La familia sigue a la espera de conocer los próximos pasos legales y los plazos exactos del consistorio.

Mientras el hormigón sigue transformando el paisaje urbano a su alrededor, Nena permanece firme en el lugar donde crio a sus hijos y tejió su vida. Su resistencia plantea un debate urgente sobre el modelo de ciudad: ¿Qué lugar ocupan las personas que han levantado un barrio cuando el progreso llama a su puerta?

Para Nena, la respuesta sigue siendo única y rotunda: no quiere marcharse.